CAPÍTULO 16 : ACOSADOS

El impostor pide a su compinche que le acompañe a un sitio más privado para entregarle su dinero.
Cuando ambos están en un callejón, el novio de Alejandra toma con disimulo una barra de hierro del suelo y golpea a su compañero en la cabeza con fuerza, acabando con su vida al instante.

Luego busca entre el cuerpo de su cómplice su documentación y se la lleva.
A partir de ahora tomará una nueva identidad, la del hombre que acaba de matar.
La necesitará para acabar con Alejandra, Michael y los escoltas.

En Neverland, Janet ayuda a la muchacha  a arreglarse.

—Soy la hermana de Michael. Te ayudaré a arreglarte. —escribe en el cuaderno.

—Muchas gracias. No sé como os voy a pagar todo lo que hacéis por mí. En especial tu hermano que es un ángel. Por cierto mi nombre es Alejandra. —sonríe ella.

—No tienes nada que agradecer. Mi hermano es así con todo el mundo, por eso luego se aprovechan de él —se lamenta Janet. —Ahora vamos a arreglarte.

En una cafetería, el padre de Michael, intenta seducir a dos mujeres bastante más jóvenes que él. Aunque quiere a su esposa, o eso dice, le pierden las mujeres y cuanto más jóvenes mejor.
Como muchos hombres que piensan que así  recuperarán su ya pérdida juventud.
El hombre parece estar teniendo éxito en sus intentos de conquistarlas.
Cree que es debido a sus dotes de seducción. Pero si ambas le siguen el juego es porque saben perfectamente quien es y pretenden exprimirle y sacarle todo el dinero que puedan.

En Neverland, Janet termina de arreglar a Alejandra.

—Estás preciosa. —le escribe la cantante sonriendo —Pero eso es fácil. Eres muy bonita. —le asegura Janet observando a la novia del farsante por si debe retocarle algún detalle.

—No. Soy una mujer normal y muy corriente. No soy especialmente guapa. —se sincera Alejandra sonriendo con timidez.

— Podríamos pedirle opinión a mi hermano a ver que dice él. —dice Janet mientras le guiña un ojo con picardía.

Ella se sonroja un poco y baja la mirada  avergonzada.

—¿Tú también eres tímida? —dice la artista sin podérselo creer. —Como si no fuera suficiente la timidez de mi hermano. Bueno, pues habrá  que daros un empujoncito  porque si no...

Janet se ha dado cuenta que a Alejandra también le gusta Michael.
Minutos después las dos bajan al salón donde Michael las espera.

—Ya estamos aquí. —dice su hermana.

Cuando Michael se gira y la ve  una tímida sonrisa aparece en su rostro.
El artista la contempla extasiado. Contempla su hermoso y sensual cuerpo enfundado en una falda tubo, de esas que a Marilyn Monroe le gustaba tanto lucir. Le resalta las curvas de su cuerpo de manera tentadora, pero sin llegar a lo vulgar.
Algunas mujeres creen que para ser sexy y resaltar sus curvas, lo mejor es vestir ropa ceñida y corta. Pero nada más lejos de la realidad.
Michael sigue observando a su invitada. Esa blusa roja, el rojo es su color favorito, destaca la piel blanca de Alejandra.
La novia del farsante ha decidido dejar su pelo tal y como es; rizado. Y eso hace sonreír a Michael. Además ha maquillado sus labios del mismo color que la blusa y eso los hace aún más sensuales.
El interprete de Billie Jean, se pregunta como sabrán los labios de Alejandra
«Por Dios, esa mujer tan hermosa y dulce le está tentando»

Ella le sonríe.

—¿Cómo me veo? Tu hermana ha sido muy amable al prestarme esto
—dice Alejandra mirándose la ropa.

Janet observa a su hermano mirando embobado a Alejandra y mueve la cabeza resignada. Segundos más tarde le da un coscorrón en la cabeza.

—Quita esa cara de bobo y responde a tu invitada. No seas grosero. Te acaba de preguntar como se ve. —le regaña la cantante.

Él tarda unos segundos en reaccionar, pues cada vez que ella le sonríe, Michael se pone muy nervioso. El cantante se aproxima a ella la sonríe y le  acaricia el rostro con una de sus manos.

—Preciosa. Ella siempre está preciosa porque lo es. —responde él.

Aunque ella no puede escucharle bien, intuye que le ha dicho algo bonito y le sonríe. Durante unos segundos, ambos se miran y se sonríen.

—Bueno, bueno par de tortolitos, es hora de ponerse en marcha. —dice Janet.

—¿Tortolitos? —dice Michael sin comprender.

—Vosotros ya me entendéis. Ahora id de  compras. —responde su hermana.

—Querrás decir "vamos de compras porque tú también vendrás". Necesitamos tu ayuda. En el coche te explico.

Ya en el automóvil Michael le confiesa como conoció a Alejandra y porque está alojada con él en Neverland.

—¿Lo entiendes ahora? Está todo muy reciente. Apenas pasaron unas horas y su sentido del equilibro y el de el oído se verán afectados un tiempo. Necesitará ayuda para probarse la ropa que vaya a comprar.

—Sí. Ahora entiendo. Pobre chica. Espero que la encierren pronto a ese cerdo durante un largo tiempo. —responde Janet mirando con compasión a Alejandra.

Lejos de allá, la madre de Michael entra en una cafetería para tomar algo con su hija mayor Rebbie y en cuanto cruza la puerta descubre a su esposo Joe, tratando de seducir a dos jovencitas. Aunque la mujer es una persona pacífica, presenciar semejante escena enciende su ira.
Pone una de sus manos sobre el hombro derecho de su marido y cuando el se gira Katherine le abofetea.

El automóvil del cantante llega a su centro comercial favorito y se detiene.
Primero salen los guardaespaldas del artista, detrás Janet, luego Michael y por último Alejandra.
El intérprete ofrece su brazo a la muchacha que se apoya en el para descender de él y comenzar a caminar.

A tan solo unos metros de allá mientras el ejecutivo revisa la documentación que usará a partir de ahora, los ve. El delincuente se esconde con rapidez para no ser descubierto.
Un destello de profundo odio aparece en sus ojos cuando observa a Michael, del que aún no ha podido ver con claridad sus facciones y a Alejandra. El tipo aprieta los puntos con rabia. Quiere acabar con ellos en ese mismo instante.

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