CAPÍTULO 22 : LA TRAGEDIA (SEGUNDA PARTE)

En el exterior de Neverland, la esposa del asesino opta por hacer caso al policía y baja su arma.
El agresor sale corriendo de allí.

Un coche de policía que llegaba en ese momento, va tras él. No saben quien es con certeza, pero lo intuyen tras la llamada de su esposa alertándoles sobre su paradero. Le exigen que se detenga y ponga las manos en alto, pero el asaltante les apunta con el rifle. Una vez más vuelven a darle el alto y de nuevo él los ignora encañonándoles con su arma. La policía abre fuego y el criminal es finalmente abatido. Su cuerpo sin vida yace sobre el asfalto.

En el interior del rancho Neverland, intentan separar Michael del cuerpo de su esposa.

—¡Dejadme en paz! ¡Nadie me separará de ella! ¡Nos vamos a ir juntos! —grita desesperado abrazando el cuerpo de su esposa.

La madre de Michael llora al ver el dolor que su hijo siente en esos momentos. Joey se acerca a la esposa del cantante, le toma el pulso y se sorprende.

—Michael tranquilízate. Alejandra está viva. Tiene pulso. Muy débil, eso sí, pero lo tiene.

El cantante levanta la cabeza y mira a su futuro cuñado con los ojos enrojecidos de llorar.

—No juegues con eso, Joey. —le reprocha el estadounidense al sueco.

—Jamás jugaría con algo así. Compruebalo tú mismo. —le propone el sueco.

Cuando Michael pone dos dedos sobre el cuello de su esposa, comprueba que el rockero tiene razón.
Alejandra tiene un pulso muy débil, pero lo importante es que ahí está.

Minutos después, varios coches se personan en las cercanías del rancho Neverland. El juez ordena el levantamiento del cadáver del criminal. Otro coche, en este caso una ambulancia llega al rancho. Un equipo médico desciende de la ambulancia para atender a la esposa del Rey del Pop.

Michael sube junto a ella al coche y salen rápidamente de allá.

Richard regresa al interior del rancho a comunicar lo ocurrido.

—Todo acabó. El asesino de Alejandra Jackson fue abatido. —informa el detective a los presentes.

Luego acude junto a su novia que lo abraza desconsolada.

—Alejandra está viva. —dice Eva con una ligera sonrisa. —Apenas tiene pulso pero vive.

—Me alegro. —dice él. —Aunque no quiero que te hagas ilusiones. Sobrevivir a un tiro en la cabeza es casi imposible. —se sincera el agente.

—Pues mi amiga tiene que ser de esas personas que sobreviven. No es justo que le ocurra esto cuando ya empezaba a ser feliz. —se derrumba llorando en brazos de su novio.

—Lo sé Eva. Pero así es la vida a veces.

La ambulancia llega al hospital y enseguida la esposa de Michael es llevada al quirófano de urgencia.

Pasan las horas y la familia Jackson espera nerviosa y ansiosa noticias sobre la esposa de Michael.

En ese momento sale el cirujano.

—Bien. Por fortuna la bala no se alojò en el cerebro. Tiene orificio de entrada y salida.
Hemos arreglado los daños que causó. Por desgracia no sabremos las consecuencias de ese disparo hasta que la señorita Jackson despierte.

—Señora Jackson. Nos acabamos de casar. —dice Michael.

—Discúlpeme. Como decía no sabremos que consecuencia ha traído para su cerebro esa bala hasta que despierte. Si es que despierta. —se sincera el médico.

—¿Cómo si se despierta? —pregunta Eva.

—La señora Jackson entró en coma. Puede tardar días, meses o años en despertar. Eso si despierta. En estos momentos está conectada a una máquina que vive por ella.

Michael se derrumba.

—Sé que despertará. No importa lo que tarde. Y que nadie piense en desconectarla porque eso no pasará. Da igual si me gasto toda mi fortuna, Alejandra va a seguir a mi lado.

Veinticinco de junio de 2009.

Michael se observa en un espejo.

Veintiún años Alejandra lleva Jackson en coma.

La vida ha cambiado mucho desde aquel aciago día en el que un criminal dejo muerta en vida a la esposa del Rey del Pop. Él no ha vuelto a ser el mismo. La tristeza no le ha abandonado desde ese día.
Además los tabloides todo ese tiempo han especulado sobre su relación con su esposa, llegando a creer que todo fue un montaje para tapar su presunta homosexualidad. Gente miserable y ambiciosa que le acusaron falsamente de cosas que no había hecho de las que pudo probar su inocencia por fortuna. Sin embargo, algunas personas siguen creyendo que es culpable.

Su vitiligo se ha extendido tanto que apenas quedan en su cuerpo zonas con su pigmentación natural.
Su rostro también ha cambiado por culpa del Lupus y el vitiligo. Su excesiva delgadez, nunca ha comido muy bien. Michael no se reconoce en el espejo, no sabe que le ha ocurrido, ni porque ha llegado a ese punto. Perdió las ganas de vivir y verse bien desde aquello.

¿Qué pensaría su esposa si pudiera verlo ahora?

Se asustaría y dejaría de amarlo. Michael está convencido de ello.

En realidad, Michael no se ve tan mal, pero tiene una imagen distorsionada de si mismo que difiere mucho de la realidad. Es algo que está en su cabeza, algo gestado en la niñez y adolescencia provocado por las burlas sobre su aspecto de sus padre y hermanos. Nunca pudo superarlo.

Pero ¿para qué preocuparse? Ella lleva más de veinte años muerta en vida.
Su marido pensaba que tarde o temprano ella despertaría pero no ha sido así.
Se ha desvivido por Alejandra, ha rezado por su recuperación sin éxito.

Salió un par de años con Lisa Marie Presley. Ella deseaba casarse con él pese a la oposición de su madre Priscila. Pero Michael nunca pudo amarla como hubiese deseado. No podía amar a otra que no fuese Alejandra. Después de un par de años viéndose, decidió terminar con Lisa. Tiempo después su dermatóloga Debbie Rowe se ofreció para hacerle padre de nuevo a cambio de casarse con ella. Michael le recordó que ya estaba casado y sí quería darle hijos sería bajo sus reglas. Debbie aceptó las condiciones de Michael. Con ella tuvo a sus dos siguientes hijos, Prince y París. Lo mismo sucedió con el pequeño Blanket, aunque su madre es otra mujer. El nombre de su madre biológica se oculta por expreso deseo del artista

El cantante es su padre biológico como lo es de Prince y París. Con Blanket son ya cinco los hijos de Michael.

Sí, cinco.

Cuando Alejandra llevaba un par de meses en coma descubrieron que estaba embarazada. Para los médicos fue un reto tratar el embarazo de una mujer en estado vegetativo. Fue como un milagro que el embarazo llegara a término y nacieran bebes sanos. Porque sí, del amor de Alejandra y Michael nacieron dos hijos mellizos, fruto de aquella noche de pasión en la playa.

Cuando Michael y Alejandra nacieron el cantante lloró de felicidad

Llaman a la puerta de su habitación. El artista se limpia las lágrimas del rostro y va a abrir. Es el doctor Conrad Munray.

Michael desesperado por no poder dormir le ha llamado para que le administre propofol. Cuando el médico está a punto de dar el medicamento al artista, alguien llama a la puerta.

—¡Señor Jackson venga rápido, su esposa acaba de despertar! —le dice la enfermera que cuida de Alejandra desde que entró en coma.

El artista acondicionó una de las habitaciones de Neverland para tener allá a su esposa.

—¿Qué dijiste? —pregunta el artista.

—Quiero que lo compruebe usted mismo. —dice la mujer.

—Vayase Murray. Disculpe la molestia de hacerle venir hasta aquí. Ya le llamaré. —dice Michael .

Cuando Michael llega junto a Alejandra y comprueba que puede mover una mano, llora de emoción. Le toma esa mano y se la besa con infinita dulzura.

El cantante llama al médico de Alejandra que no tarda en personarse en Neverland.
Tras revisarla el médico sonríe y felicita al artista.

—Va a salir de esta. Pero le advierto que su recuperación puede ser lenta, puede llevar años. Incluso puede sufrir pérdida de memoria. Ignoramos que daño causó la bala en su cabeza. Con toda probabilidad tenga que aprender a hacerlo todo de nuevo como si fuera un bebé. Y tal vez ni le reconozca. —le advierte el médico.

—No importa. Está viva y ha despertado. Llevo más de veinte años esperando su regreso. —dice él acariciando la cabeza de su esposa que en ese momento abre los ojos.

—Alejandra soy Michael, ¿me reconoces? —pregunta él.

Ella le mira sonriente y observa la alianza de boda del cantante. Así es como Michael se da cuenta que al parecer Alejandra se acuerda de él. Michael llama a sus hijos pequeños y les pide que vayan a ver a su esposa.

Aunque saben que ella no es la madre de ninguno de los tres, los niños la han tomado mucho cariño. Después de todo existe en la vida de su padre incluso antes que ellos naciera. Luego el cantante llama a sus hijos mayores.

—Vuestra madre acaba de despertar.

Ellos corren a verla.

Cuando Janet, que lleva veinte años casada con Joey Tempest con quien tiene dos hijos, se entera, sonríe.
Parece que la vida sonríe de nuevo a su hermano. Cuando la noticia se empieza a saber la familia Jackson comienza a ir a verla.

—Ahora tienes que cuidarte más para cuidarla a ella. Y eso incluye comer bien y dormir mejor. Alejandra te necesita fuerte y sano
—le aconseja Janet.

—Lo haré hermana, pero poco a poco. No puedo seguir así.

Cuando los hijos de la pareja ven a su madre de vuelta al mundo se emocionan.

—Princesa. Estos son nuestros hijos Alejandra y Michael.

Ella le mira sin entender.

—Ya tendré tiempo de explicarte. —le dice el artista.

Cuando al día siguiente,Eva se entera de la noticia corre a ver a su amiga. En cuanto la ve, la abraza emocionada. Katherine que volvió con su marido finalmente hace años, sonríe por su hijo.
Le ve feliz después de muchos años.

Los meses pasan.

Michael mucho más recuperado y con aspecto más saludable ofrece su gira de despedida y así se lo dice a sus admiradores.

—Fueron muchos años en este mundo que amo. Pero ahora quiero ser feliz y cuidar de mí esposa. —les dice Michael a sus fans en su último concierto. —Os quiero. Gracias por vuestro cariño y apoyo en mis peores momentos. Nunca os olvidaré. Sois los mejores seguidores del mundo. Participaré de vez en cuando en alguna gala si me lo piden, pero mi retirada de la música es definitiva. Espero que me comprendáis y me entendáis. —les informa el Rey del Pop a sus incondicionales.

Sus fans aunque no desean que se retire respetan su deseo y le desean que sea feliz. El cantante se emociona.

Cuando Alejandra vuelve a mirarse al espejo después de veinte años se sorprende.
No entiende ni reconoce a la mujer que se refleja en el espejo. Su cuñada Janet le explica lo ocurrido y ella llora. Tal y como dijo el médico aunque no ha perdido la memoria tiene que volver a aprender a caminar y hablar. Y para ello cuenta con la ayuda de Michael, que sin embargo le oculta su rostro. Cree que si le viera se asustarla. Y aunque tiene mucho mejor aspecto que cuando su mujer volvió al mundo sigue temiendo que ella vea en el artista lo mismo que él en si mismo; un lagarto.

Cuatro años después, Alejandra aunque le ha costado mucho, al fin ha logrado restablecerse por completo. Ha sido duro tener que aprender a caminar vestirse, en fin a todo de nuevo. Pero al fin lo logró.

—Ahora que ya estás recuperada del todo creo que debes conocer la vida de Michael mientras tú estabas en coma. Hubiese preferido no decírtelo, pero tarde o temprano te enterarías. —dice Janet.

La esposa de Joey Tempest, comienza a relatarle el infierno que su hermano ha vivido esos veintiún años y le muestra unos recortes de prensa.

La esposa de Michael que no puede creer toda aquella maldad llora con rabia destrozando esos malditos recortes de prensa con mentiras y falsas acusaciones con las que ha tenido que lidiar su marido. El dolor y el odio que siente es tan intenso que desearía encontrarse a todas esas personas , abofetearles y escupirles en la cara. Durante una hora  no puede dejar de llorar.
Cuando se serena va en busca de Janet.

—Dime algo. ¿Por qué tu hermano se cubre el rostro cuando está conmigo? —le pregunta Alejandra a su cuñada.

—Su aspecto es muy distinto al que recuerdas. —se sincera Janet.

—¿Qué quieres decir? -pregunta la esposa de Michael.

La cantante le muestra unas fotos y Alejandra se sorprende. Luego sonríe.

—Piensa que te vas a espantar al verlo. Aunque ahora está mucho mejor que entonces, sus complejos, enfermedades y los estragos que han causado en su aspecto no le dejan ser completamente feliz.

—¿Dónde está tu hermano ahora? —pregunta Alejandra. —No le digas que voy para allá . No quiero que lo sepa. Así no tendrá tiempo de cubrirse.

Su cuñada se lo dice.

Cuando la norena llega al jardín se acerca con sigilo a Michael y le abraza por detrás. Él enseguida la reconoce. Solo ella le abraza de esa forma.

Él intenta evitar que  le mire a la cara, pero su esposa con los dedos de una mano le levanta el rostro.

—Ya no soy el mismo que conociste. Mi aspecto... No sé que me ocurrió. Bueno si lo sé. Lupus, Vitiligo, complejos. Dicen que se produce en la adolescencia que tenenos una imagen distorsionada de nosotros mismos y que por eso tratamos de cambiar lo que no nos gusta. Me arrepiento tanto... Ojalá pudiera volver atrás. Así sería el mismo hombre del que te enamoraste. —dice el artista mientras baja la cabeza avergonzado.

—¡Eh! Sigues siendo el mismo hombre del que me enamoré. A pesar de todo sigues siendo guapo. Yo tampoco soy la misma de antes. Mi físico también ha cambiado. Mi cuerpo no está tan firme como antes y mi rostro tiene algunas arrugas y algo de flacidez.

—Tú sigues siendo hermosa. No hay mujer más hermosa que tú. Me da igual el paso del tiempo. Es tu esencia, tu mundo interior y esa sonrisa tuya tan cálida y hermosa lo que me enamoró. Te amaría igual tuvieras el aspecto que tuvieras. —se sincera él. —Pero es que sigues estando hermosa. —sonríe él.

—Dime una cosa, Michael, ¿por qué crees que me enamoré de ti? ¿Por qué piensas que mi corazón eligió amarte solo a ti? —dice ella.

—No lo sé. —se sincera el artista.

—Por esto de aquí. —responde ella depositando una de sus manos en el corazón de su marido. —Puede que tu exterior haya cambiado, pero la culpa no es tuya sino de las circunstancias. Eso se puede tratar como el resto de tus traumas de infancia. Buscaremos ayuda.
Sigues siendo el hombre tierno y de gran corazón del que me enamoré. Eso no ha cambiado. —dice ella.

—No soy el hombre que crees. Salí con otra mujer durante un tiempo. —se sincera el.

—¿Lisa Marie? —pregunta ella.

—Sí. —asiente su marido.

—No tengo nada que perdonarte. Yo estaba muerta en vida y no sabías si volvería. Tenías que vivir de nuevo. Hubiese sido muy egoísta de mi parte atarte a mi para siempre.
Sé que vivías pendiente de mí. Que cada noche y cada mañana venías a mi habitación y me leías libros esperando que despertara.

—Intenté que funcionara con Lisa. Pero cuando me propuso que nos casáramos simplemente no pude. A la única mujer que quería como mujer era a ti. Me di cuenta que no iba a llegar a ningún lado y rompí la relación. Luego llegó Debbie Rowe.

—Conozco tu historia con ambas y lo entiendo. No tengo nada que perdonarte. Eso ya es pasado. —dice Alejandra.

—Te quiero. —dice Michael abrazándola por la cintura.

—Y yo a ti. —responde ella pasándole los brazos alrededor del cuello.

Ambos se besan con ternura.

—¡Vamos a casarnos! —dice él.

—¿Estás loco? Ya estamos casados desde hace más de veinte años. —le recuerda ella riendo.

—No quiero recordar ese maldito día. Eso no fue una boda. No pudimos disfrutarlo. —dice él. —Quiero casarme otra vez y vivir lo que entonces la vida nos arrebató.

—En ese caso...¡Claro que me caso contigo una y las veces que quieras!

Él sonríe y como hace veintiún años cuándo la pidió matrimonio por vez primera la toma en brazos y gira con ella riendo feliz.

Michael toma la mano de su esposa y con cuidado de no ser descubierto sube con ella hacia su habitación. Sabe que se comporta como un quinceañero pero está tan feliz que le da igual. Una vez en la habitación, ambos se acarician con la mirada.
Se besan con pasión y urgencia. Son tantos los años en los que no han podido estar juntos besándose acariciándose que les parece mentira estar así de nuevo. Ambos derraman unas lágrimas cuando comienzan a quitarse la ropa y sentir como sus pieles se tocan, como quedan pegadas de manera tan íntima, la una a la otra. En el momento en el que Michael entra en el cuerpo de su esposa y sus movimientos se vuelven más sensuales y rítmicos, el artista la mira a los ojos como aquella vez en la playa, hace tantos años donde la tuvo por primera vez.

Días más tarde, Neverland se prepara para la segunda boda de la pareja.

El artista recuerda aquel día de 1988 y teme que pueda volver a ocurrir algo, pero su hijo Michael J.R. le tranquiliza.

—Sé que todo saldrá bien. No te preocupes papá.

La aparición de las damas de honor, Janet, Eva y Alejandra, la hija de Michael y su esposa anuncian la llegada de la novia.

Cuando la novia llega junto a él, Michael besa la mano de su mujer. El sacerdote los declara marido y mujer por segunda vez y ambos se besan.
Todos celebran la felicidad de la pareja.

En ese momento el cantante se da cuenta que su hijo tenia razón. Ya nada puede empeñar su dicha y celebran con el resto de los invitados.

Michael se lleva a Alejandra de allá y para junto al lago.

—He vuelto a la vida para recuperarte. No pienso dejarte escapar que lo sepas. —le dice Alejandra.

—No tengo ninguna intención de escapar de tu lado. Te voy a hacer tan feliz, nena, que tendrás que suplicarme que deje de amarte tanto. —la abraza él.

—Esas palabras nunca saldrán de mí boca. Pero si pienso pedirte que me ames más cada día. —responde ella.

—Sus deseos son órdenes para mí. Prometo cumplir con esa orden suya hasta el último día de mi vida. —dice él imitando el saludo militar.

—¡Eres un payaso! —bromea ella.

—Y tú preciosa. —responde él guiñándole un ojo.

Michael y Alejandra se besan, mientras en el cielo unos fuegos artificiales contratados por Janet dibujan en el aire dos corazones rojos entrelazados con sus iniciales.

FIN.

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